Ansiedad Infantil: mi hijo se preocupa demasiado

por Jul 29, 2020Trastornos de ansiedad0 Comentarios

¿Es padre o cuidador de un niño con ansiedad? ¿Ud. o su hijo se sienten prisioneros? Aquellos niños que se preocupan demasiado son rehenes de sus temores, hacen enormes esfuerzos para evitar las situaciones que les atemorizan y no pueden parar de hacer preguntas relacionadas con su ansiedad infantil.

A pesar de tener respuestas para sus preguntas, estas no le producen ningún alivio. Los familiares invierten grandes cantidades de tiempo intentando tranquilizar, calmar, acompañar y hacer todo lo que se les ocurre para disminuir la angustia del niño.

Pero empiezan a darse cuenta que esos esfuerzos son en vano y la ansiedad sigue dominando. Seguramente, ya habrá podido comprobar que no sirve para nada decirle a un niño ansioso que no se preocupe. Además, resulta inútil intentar aplicar la lógica de los adultos, evitar que el niño se enfrente a las situaciones que le dan miedo o querer tranquilizarle cada vez que aparecen sus preocupaciones.

La ansiedad se caracteriza por tener la capacidad de crecer, expandirse, cambiar de forma y aspecto. Además, generalmente es resistente a los intentos de extinguirla mediante la palabra.

Ansiedad Infantil

¿Mi hijo tiene ansiedad?

Cuando un niño tiene ansiedad, siente una agitación y angustia que no puede controlar y que, finalmente, termina afectándole al comportamiento (es decir, podemos detectarlo). Un niño con ansiedad puede encerrarse en su interior o, por el contrario, manifestar externamente su malestar y estallar como un volcán.

Aquellos niños que juegan continuamente con su imaginación, los que exageran las cosas en exceso, aquellos que están siempre en alerta o a la defensiva y los que tienen problemas para controlar las emociones, son más vulnerables a sufrir ansiedad. Los síntomas más comunes de la ansiedad infantil son:

  • Aceleración del ritmo cardíaco: en pleno ataque de ansiedad, el corazón empieza a latirle con demasiada fuerza o descontroladamente. Esto suele asustar mucho al niño porque no sabe que le pasa y provoca que la situación empeore.
  • Dificultad para respirar: al acelerarse el corazón, al niño le resulta complicado mantener una respiración correcta. Esta también aumenta su velocidad y se vuelve menos efectiva por lo que, en casos extremos, puede llegar a hiperventilar y marearse.
  • Sudoración: el nerviosismo que el niño siente cuando tiene ansiedad, hace que el cuerpo sude en exceso.
  • Tensión muscular: el cuerpo se pone en alerta y reacciona como si tuviera que enfrentarse a un enemigo.
  • Dolor de estómago: la ansiedad afecta directamente a este ya que recibe numerosas terminaciones nerviosas.
  • Preocupación excesiva: se preocupan demasiado por aspectos insignificantes, además suele ser muy exigentes consigo mismos.
  • Baja autoestima: al no saber qué les está pasando, pierden la confianza en sí mismos.
  • Pensamientos negativos: piensan que algo malo les va a pasar y que están en peligro.
  • Ataques de hambre: de manera repentina, el niño necesita comer de forma compulsiva.
  • Tics nerviosos: morderse las uñas, tirarse del pelo, etc.
  • Descontrol emocional: llora o se enfada por cualquier cosa, se vuelven más sensibles.
  • Movimientos repetitivos: realizan ciertos movimientos una y otra vez.

¿Cómo intervenir en la ansiedad?

Presentar nuevas formas de pensar sobre la ansiedad pueden ayudarle a enfrentarse a ella de la manera más eficaz posible. El fin último es facilitar que el niño pueda manejar la situación.

Probablemente tanto Ud. como el niño estén acostumbrados a actuar de una manera en relación con la ansiedad y es importante que ambas partes estén dispuestas a hacer algunos esfuerzos para poder modificar ciertos modelos poco útiles. Lo más significativo que Ud. puede hacer es recordar al niño que debe emplear ciertas técnicas (que explicaremos más adelante) intentando presentar una actitud positiva, utilizar el sentido del humor en el momento adecuado y animarle a  seguir esforzándose en la dirección correcta.

Estas técnicas se basan en 3 principios conocidos bajo los nombres de contención, externalización y demandas competitivas.

Principio de contención

Para entenderlo podemos utilizar la metáfora de la garrafa de agua. Esta puede almacenarse y manejarse con cierta facilidad además no ocupa mucho espacio. Pero ¿qué pasaría si esta misma cantidad de agua se derrama por el suelo?

Con la ansiedad pasa lo mismo, si se derrama de su envase, tiende a expandirse por todas partes. Por lo que debería estar guardada en una garrafa. Hacer una caja de preocupaciones o planificar el tiempo de preocuparse podrían ser el equivalente psicológico a guardar el agua en un recipiente y no dejarla esparcirse por el suelo.

Principio de externalización

Para ello, tenemos que entender la ansiedad como una entidad separada más que como una parte de la personalidad del niño. Pensemos en ella como una visita molesta que tanto Ud. como el niño están hartos de acoger. Externalizar la ansiedad es el principio del camino que le permitirá empezar a dominarla.

Principio de las demandas competitivas

Una de las herramientas más eficaces para vencer la ansiedad es estar ocupado en actividades divertidas. La distracción es una de las formas más útiles que el niño puede emplear para librarse de la ansiedad. El hecho de que el niño esté entretenido jugando, montando en bicicleta o enfrentándose a un reto de ordenador, etc. reduce las posibilidades de que las preocupaciones aparezcan, incluso aunque la situación amenazante no haya cambiado.

Hay que tener en cuenta que la ansiedad suele tener un componente genético por lo que es probable que Ud. o algún familiar también presente niveles de ansiedad elevados. Por lo que todavía es más útil que trabaje, junto con el niño, las técnicas para enfrentarse a la ansiedad. Estos principios son igualmente válidos para adultos y para niños.

Por último, es primordial recalcar la importancia del pensamiento positivo y creer en la capacidad del niño, permitiéndole hacerse más fuerte frente a las preocupaciones.

Si desea conocer más aspectos sobre la ansiedad y cómo gestionarla, en Psicólogos Málaga PsicoAbreu contamos con psicólogos especialistas en ansiedad tanto en adultos como en niños.

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